{"id":217,"date":"2008-10-01T19:34:56","date_gmt":"2008-10-01T17:34:56","guid":{"rendered":"http:\/\/enredandopalabras.es\/blog\/enredandopalabras\/2008\/10\/01\/poemas-de-otono\/"},"modified":"2008-10-01T20:51:23","modified_gmt":"2008-10-01T18:51:23","slug":"poemas-de-otono","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.enredandopalabras.es\/?p=217","title":{"rendered":"Poemas de oto\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p><\/a><object><embed src=\"http:\/\/enredandopalabras.es\/blog\/enredandopalabras\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/poemasotono.swf\"  width=\"425\" height=\"355\" loop=\"1\" quality=\"high\" pluginspage=\"http:\/\/www.adobe.com\/go\/getflashplayer\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" menu=\"false\"><\/embed><\/object><\/p>\n<p>La historia de la poes\u00eda espa\u00f1ola e hispanoamericana est\u00e1 llena de poemas que tienen como tema el oto\u00f1o o que se inspiran en \u00e9l. Ser\u00eda una ardua tarea exponer aqu\u00ed todos esos poemas, y seguramente me dejar\u00eda muchos en el intento. As\u00ed que me limito a elegir mis preferidos, como muestra de esa especial relaci\u00f3n que mantienen los poetas y el oto\u00f1o. Dejemos que nos inunde la luz de octubre, y que nos arrullen los imperecederos versos de <em>\u00c1ngel Gonz\u00e1lez, Julio Cort\u00e1zar, A. Machado, Jos\u00e9 Hierro, Neruda, J. Ram\u00f3n Jim\u00e9nez<\/em> y <em>Lorca<\/em>. \u00bfAcaso hay mejor forma para entrar de lleno en la esperada estaci\u00f3n de las melancol\u00edas? Parafraseando a mi siempre admirado Miguel  Hern\u00e1ndez: \u00abLeamos con la alegre tristeza del oto\u00f1o,(&#8230;)\u00bb, permitamos que la poes\u00eda nos acompa\u00f1e en este camino de hojas secas que empezamos de nuevo a recorrer.<br \/>\n(I)<\/p>\n<p>El oto\u00f1o se acerca con muy poco ruido:<br \/>\napagadas cigarras, unos grillos apenas,<br \/>\ndefienden el reducto<br \/>\nde un verano obstinado en perpetuarse,<br \/>\ncuya suntuosa cola a\u00fan brilla hacia el oeste.<\/p>\n<p>Se dir\u00eda que aqu\u00ed no pasa nada,<br \/>\npero un silencio s\u00fabito ilumina el prodigio:<br \/>\nha pasado<br \/>\nun \u00e1ngel<br \/>\nque se llamaba luz, o fuego, o vida.<br \/>\nY lo perdimos para siempre. <\/p>\n<p><em>A Gonz\u00e1lez<\/em><\/p>\n<p>(II)<\/p>\n<p><strong>Resumen en oto\u00f1o<\/strong><\/p>\n<p>En la b\u00f3veda de la tarde cada p\u00e1jaro es un punto del<br \/>\nrecuerdo.<br \/>\nAsombra a veces que el fervor del tiempo<br \/>\nvuelva, sin cuerpo vuelva, ya sin motivo vuelva;<br \/>\nque la belleza, tan breve en su violento amor<br \/>\nnos guarde un eco en el descenso de la noche.<br \/>\nY as\u00ed, qu\u00e9 m\u00e1s que estarse con los brazos ca\u00eddos,<br \/>\nel coraz\u00f3n amontonado y ese sabor de polvo<br \/>\nque fue rosa o camino-<br \/>\nEl vuelo excede el ala.<br \/>\nSin humildad, saber que esto que resta<br \/>\nfue ganado a la sombra por obra de silencio;<br \/>\nque la rama en la mano, que la l\u00e1grima oscura<br \/>\nson heredad, el hombre con su historia,<br \/>\nla l\u00e1mpara que alumbra.<br \/>\n <em>J. Cort\u00e1zar<\/em><\/p>\n<p>(III)<\/p>\n<p>Te recuerdo como eras en el \u00faltimo oto\u00f1o.<br \/>\nEras la boina gris y el coraz\u00f3n en calma.<br \/>\nEn tus ojos peleaban las llamas del crep\u00fasculo.<br \/>\nY las hojas ca\u00edan en el agua de tu alma.<\/p>\n<p>Apegada a mis brazos como una enredadera,<br \/>\nlas hojas recog\u00edan tu voz lenta y en calma.<br \/>\nHoguera de estupor en que mi sed ard\u00eda.<br \/>\nDulce jacinto azul torcido sobre mi alma.<\/p>\n<p>Siento viajar tus ojos y es distante el oto\u00f1o:<br \/>\nboina gris, voz de p\u00e1jaro y coraz\u00f3n de casa<br \/>\nhacia donde emigraban mis profundos anhelos<br \/>\ny ca\u00edan mis besos alegres como brasas.<\/p>\n<p>Cielo desde un nav\u00edo. Campo desde los cerros.<br \/>\nTu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma.<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 de tus ojos ard\u00edan los crep\u00fasculos.<br \/>\nHojas secas de oto\u00f1o giraban en tu alma.<br \/>\n<em>Neruda<\/em><br \/>\n(IV)<\/p>\n<p><strong>OTO\u00d1O<\/strong><br \/>\nEl c\u00e1rdeno oto\u00f1o<br \/>\nno tiene leyendas<br \/>\npara m\u00ed. Los salmos<br \/>\nde las frondas muertas,<br \/>\njam\u00e1s he escuchado,<br \/>\nque el viento se lleva.<br \/>\nYo no s\u00e9 los salmos<br \/>\nde las hojas secas,<br \/>\nsino el sue\u00f1o verde<br \/>\nde la amarga tierra.<br \/>\n<em>A. Machado<\/em> <\/p>\n<p>(V)<br \/>\n<strong>OTO\u00d1O<\/strong><\/p>\n<p>Esparce octubre, al blando movimiento<br \/>\ndel sur, las hojas \u00e1ureas y las rojas,<br \/>\ny, en la ca\u00edda clara de sus hojas,<br \/>\nse lleva al infinito el pensamiento.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 noble paz en este alejamiento<br \/>\nde todo; oh prado bello que deshojas<br \/>\ntus flores; oh agua fr\u00eda ya, que mojas<br \/>\ncon tu cristal estremecido el viento!<\/p>\n<p>\u00a1Encantamiento de oro! C\u00e1rcel pura,<br \/>\nen que el cuerpo, hecho alma, se enternece,<br \/>\nechado en el verdor de una colina!<\/p>\n<p>En una decadencia de hermosura,<br \/>\nla vida se desnuda, y resplandece<br \/>\nla excelsitud de su verdad divina.<br \/>\n<em>J.Ram\u00f3n Jim\u00e9nez<\/em> <\/p>\n<p>(VI)<\/p>\n<p><strong>OTO\u00d1O<\/strong><\/p>\n<p>Oto\u00f1o de manos de oro.<br \/>\nCeniza de oro tus manos dejaron caer al camino.<br \/>\nYa vuelves a andar por los viejos paisajes desiertos.<br \/>\nCe\u00f1ido tu cuerpo por todos los vientos de todos los siglos.<\/p>\n<p>Oto\u00f1o, de manos de oro:<br \/>\ncon el canto del mar retumbando en tu pecho infinito,<br \/>\nsin espigas ni espinas que puedan herir la ma\u00f1ana,<br \/>\ncon el alba que moja su cielo en las flores del vino,<br \/>\npara dar alegr\u00eda al que sabe que vive<br \/>\nde nuevo has venido.<br \/>\nCon el humo y el viento y el canto y la ola temblando,<br \/>\nen tu gran coraz\u00f3n encendido.<br \/>\n<em>J. Hierro<\/em><\/p>\n<p>(VII)<\/p>\n<p><strong>RITMO DE OTO\u00d1O <\/strong><br \/>\n1920<br \/>\nA Manuel Angeles <\/p>\n<p>Amargura dorada en el paisaje.<br \/>\nEl coraz\u00f3n escucha. <\/p>\n<p>En la tristeza h\u00fameda el viento dijo:<br \/>\nYo soy todo de estrellas derretidas,<br \/>\nsangre del infinito.<br \/>\nCon mi roce descubro los colores<br \/>\nde los fondos dormidos.<br \/>\nVoy herido de m\u00edsticas miradas,<br \/>\nyo llevo los suspiros<br \/>\nen burbujas de sangre invisibles<br \/>\nhacia el sereno triunfo<br \/>\ndel amor inmortal lleno de Noche.<br \/>\nMe conocen los ni\u00f1os,<br \/>\ny me cuajo en tristezas.<br \/>\nSobre cuentos de reinas y castillos,<br \/>\nsoy copa de luz. Soy incensario<br \/>\nde cantos desprendidos<br \/>\nque cayeron envueltos en azules<br \/>\ntransparencias de ritmo.<br \/>\nEn mi alma perdi\u00e9ronse solemnes<br \/>\ncarne y alma de Cristo,<br \/>\ny finjo la tristeza de la tarde<br \/>\nmelanc\u00f3lico y fr\u00edo.<br \/>\nEl bosque innumerable. <\/p>\n<p>Llevo las carabelas de los sue\u00f1os<br \/>\na lo desconocido.<br \/>\nY tengo la amargura solitaria<br \/>\nde no saber mi fin ni mi destino. <\/p>\n<p>Las palabras del viento eran suaves<br \/>\ncon hondura de lirios.<br \/>\nMi coraz\u00f3n durmiose en la tristeza<br \/>\ndel crep\u00fasculo. <\/p>\n<p>Sobre la parda tierra de la estepa<br \/>\nlos gusanos dijeron sus delirios. <\/p>\n<p>Soportamos tristezas<br \/>\nal borde del camino.<br \/>\nSabemos de las flores de los bosques,<br \/>\ndel canto monocorde de los grillos,<br \/>\nde la lira sin cuerdas que pulsamos,<br \/>\ndel oculto sendero que seguimos.<br \/>\nNuestro ideal no llega a las estrellas,<br \/>\nes sereno, sencillo:<br \/>\nquisi\u00e9ramos hacer miel, como abejas,<br \/>\no tener dulce voz o fuerte grito,<br \/>\no f\u00e1cil caminar sobre las hierbas,<br \/>\no senos donde mamen nuestros hijos. <\/p>\n<p>Dichosos los que nacen mariposas<br \/>\no tienen luz de luna en su vestido.<br \/>\n\u00a1Dichosos los que cortan la rosa<br \/>\ny recogen el trigo!<br \/>\n\u00a1Dichosos los que dudan de la muerte<br \/>\nteniendo Para\u00edso,<br \/>\ny el aire que recorre lo que quiere<br \/>\nseguro de infinito!<br \/>\nDichosos los gloriosos y los fuertes,<br \/>\nlos que jam\u00e1s fueron compadecidos,<br \/>\nlos que bendijo y sonri\u00f3 triunfante<br \/>\nel hermano Francisco.<br \/>\nPasamos mucha pena<br \/>\ncruzando los caminos.<br \/>\nQuisi\u00e9ramos saber lo que nos hablan<br \/>\nlos \u00e1lamos del r\u00edo. <\/p>\n<p>Y en la muda tristeza de la tarde<br \/>\nrespondioles el polvo del camino:<br \/>\nDichosos, \u00a1oh gusanos!, que ten\u00e9is<br \/>\njusta conciencia de vosotros mismos,<br \/>\ny formas y pasiones,<br \/>\ny hogares encendidos.<br \/>\nYo en el sol me disuelvo<br \/>\nsiguiendo al peregrino,<br \/>\ny cuando pienso ya en la luz quedarme,<br \/>\ncaigo al suelo dormido. <\/p>\n<p>Los gusanos lloraron, y los \u00e1rboles,<br \/>\nmoviendo sus cabezas pensativos,<br \/>\ndijeron: El azul es imposible.<br \/>\nCre\u00edamos alcanzarlo cuando ni\u00f1os,<br \/>\ny quisi\u00e9ramos ser como las \u00e1guilas<br \/>\nahora que estamos por el rayo heridos.<br \/>\nDe las \u00e1guilas es todo el azul.<br \/>\nY el \u00e1guila a lo lejos:<br \/>\n\u00a1No, no es m\u00edo!<br \/>\nPorque el azul lo tienen las estrellas<br \/>\nentre sus claros brillos.<br \/>\nLas estrellas: Tampoco lo tenemos:<br \/>\nest\u00e1 entre nosotras escondido.<br \/>\nY la negra distancia: El azul<br \/>\nlo tiene la esperanza en su recinto.<br \/>\nY la esperanza dice quedamente<br \/>\ndesde el reino sombr\u00edo:<br \/>\nVosotros me inventasteis corazones,<br \/>\nY el coraz\u00f3n:<br \/>\n\u00a1Dios m\u00edo! <\/p>\n<p>El oto\u00f1o ha dejado ya sin hojas<br \/>\nlos \u00e1lamos del r\u00edo. <\/p>\n<p>El agua ha adormecido en plata vieja<br \/>\nal polvo del camino.<br \/>\nLos gusanos se hunden so\u00f1olientos<br \/>\nen sus hogares fr\u00edos.<br \/>\nEl \u00e1guila se pierde en la monta\u00f1a;<br \/>\nel viento dice: Soy eterno ritmo.<br \/>\nSe oyen las nanas a las cunas pobres,<br \/>\ny el llanto del reba\u00f1o en el aprisco. <\/p>\n<p>La mojada tristeza del paisaje<br \/>\nense\u00f1a como un lirio<br \/>\nlas arrugas severas que dejaron<br \/>\nlos ojos pensadores de los siglos. <\/p>\n<p>Y mientras que descansan las estrellas<br \/>\nsobre el azul dormido,<br \/>\nmi coraz\u00f3n ve su ideal lejano<br \/>\ny pregunta:<br \/>\n\u00a1Dios m\u00edo!<br \/>\nPero, Dios m\u00edo, \u00bfa qui\u00e9n?<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n es Dios m\u00edo?<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 nuestra esperanza se adormece<br \/>\ny sentimos el fracaso l\u00edrico<br \/>\ny los ojos se cierran comprendiendo<br \/>\ntodo el azul? <\/p>\n<p>Sobre el paisaje viejo y el hogar humeante<br \/>\nquiero lanzar mi grito,<br \/>\nsollozando de m\u00ed como el gusano<br \/>\ndeplora su destino.<br \/>\nPidiendo lo del hombre, Amor inmenso<br \/>\ny azul como los \u00e1lamos del r\u00edo.<br \/>\nAzul de corazones y de fuerza,<br \/>\nel azul de m\u00ed mismo,<br \/>\nque me ponga en las manos la gran llave<br \/>\nque fuerce al infinito.<br \/>\nSin terror y sin miedo ante la muerte,<br \/>\nescarchado de amor y de lirismo,<br \/>\naunque me hiera el rayo como al \u00e1rbol<br \/>\ny me quede sin hojas y sin grito. <\/p>\n<p>Ahora tengo en la frente rosas blancas<br \/>\ny la copa rebosando vino. <\/p>\n<p><em>Lorca<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia de la poes\u00eda espa\u00f1ola e hispanoamericana est\u00e1 llena de poemas que tienen como tema el oto\u00f1o o que se inspiran en \u00e9l. 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