{"id":229,"date":"2008-10-21T20:20:05","date_gmt":"2008-10-21T18:20:05","guid":{"rendered":"http:\/\/enredandopalabras.es\/blog\/enredandopalabras\/2008\/10\/21\/salvad-los-libros\/"},"modified":"2008-10-22T15:02:34","modified_gmt":"2008-10-22T13:02:34","slug":"salvad-los-libros","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.enredandopalabras.es\/?p=229","title":{"rendered":"Salvad los libros"},"content":{"rendered":"<p><object><embed src=\"http:\/\/enredandopalabras.es\/blog\/enredandopalabras\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/salvad.swf\"  width=\"425\" height=\"355\" loop=\"1\" quality=\"high\" pluginspage=\"http:\/\/www.adobe.com\/go\/getflashplayer\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" menu=\"false\"><\/embed><\/object><\/p>\n<p>\u00ab<em>Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha le\u00eddo<\/em>\u00bb Borges<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Los libros no, por Dios, los libros no! \u00a1Salvad los libros!\u00bb Aquella fr\u00eda ma\u00f1ana de marzo todo era un ir y venir en casa de los Mart\u00edn Gago. Afectos a la rep\u00fablica, nada pod\u00edan hacer sino callar para salvar la vida. Callar y quemar todo aquello que pudiera poner en peligro la seguridad de aquellos dos ancianos y su joven hija a\u00fan soltera. En la vieja cocina de carb\u00f3n ard\u00edan recuerdos, retazos de una vida: fotos, cartas, papeles pol\u00edticamente comprometedores y algunos  libros&#8230; \u00abLos libros no&#8230; \u00bfQu\u00e9 da\u00f1o pueden hacernos los libros? \u00bfEs que tambi\u00e9n van a condenarnos por leer?\u00bb Pero por mucho que su padre se empe\u00f1ara en abrazarse a algunos ejemplares Carmen sab\u00eda que era peligroso que encontraran aquellas lecturas cuando llegaran. Porque iban a llegar. Sab\u00edan donde viv\u00edan. Y si ca\u00edan en sus manos algunos de aquellos t\u00edtulos, qui\u00e9n sabe lo que podr\u00eda pasar. Era mejor no arriesgarse. As\u00ed ardieron <em>Campos de Castilla<\/em> de Antonio Machado, y <em>La madre<\/em> de Gorki y <em>La conquista del pan<\/em>, de un ruso cuyo nombre era imposible de pronunciar pero que su hijo Rafita le\u00eda algunas noches hasta altas horas de la madrugada, y el<em> Emilio<\/em> de Rousseau y <em>C\u00e1ndido<\/em> de Voltaire, y las novelas completas de Vicente Blasco Ib\u00e1\u00f1ez, y varios ejemplares de las revistas <em>Caballo verde<\/em>, <em>El Mono Azul <\/em>y <em>Hora de Espa\u00f1a.<\/em><br \/>\nBajo las llamas inmisericordes cruj\u00edan todos aquellos t\u00edtulos que pudieran levantar sospechas, ya fuera por su autor, por el t\u00edtulo o por su procedencia. En los tristes estantes medio vac\u00edos quedaron varios cl\u00e1sicos: Cervantes, Lope, Calder\u00f3n, Quevedo y un ejemplar en cuero negro de <em>Las mil mejores poes\u00edas en lengua castellana<\/em>. Nadie supo nunca c\u00f3mo lograron sobrevivir un volumen de <em>La vida de Jes\u00fas <\/em>de Renan y <em>El hombre y la tierra <\/em>de Reclus.<br \/>\nA la ma\u00f1ana siguiente, con el olor a papel quemado impregnando todav\u00eda cada rinc\u00f3n de la casa, y con una extra\u00f1a tristeza que presagiaba que nada bueno podr\u00eda ocurrir a partir de aquel aciago d\u00eda de la quema de su preciada biblioteca, mi bisabuelo Atilano Mart\u00edn se levant\u00f3 pronto para ir a su trabajo como cajero en el Banco Central. Nada m\u00e1s llegar all\u00ed fue detenido  \u00abpor tener hijos desafectos al r\u00e9gimen en situaci\u00f3n de busca y captura\u00bb lo que le convert\u00eda a \u00e9l en un \u00abdesafecto de nivel C, es decir sin responsabilidad pol\u00edtica directa\u00bb. Le comunicaron que su puesto ya hab\u00eda sido cubierto por otro compa\u00f1ero \u00abadicto al nuevo r\u00e9gimen y fiel a los principios del nuevo orden\u00bb, el cual, seguramente, hab\u00eda sido el encargado de dar el informe a las autoridades pertinentes a cambio de favores y prebendas. El bisabuelo Atilano no entend\u00eda nada. Taciturno, serio, hombre de pocas palabras, s\u00f3lo acert\u00f3 a decir: \u00ab\u00bf Y para esto hemos quemado los libros?\u00bb Los suyos  nada supieron de \u00e9l hasta pasados unos meses, gracias a la amistad que, de toda la vida, les hab\u00eda unido con la familia Ruiz Jim\u00e9nez , la cual  ahora ocupaba una posici\u00f3n m\u00e1s o menos  relevante. Sali\u00f3 de la c\u00e1rcel de Porlier m\u00e1s triste y m\u00e1s delgado, casi irreconocible. Contaban sus hijos, muchos a\u00f1os y muchas vicisitudes despu\u00e9s, que aquel lluvioso y fr\u00edo d\u00eda de marzo del 39 entr\u00f3 en las c\u00e1rceles de Franco un mon\u00e1rquico desenga\u00f1ado y sali\u00f3, varios meses y mucho hambre despu\u00e9s, un republicano antifranquista convencido.<br \/>\nEn mi casa paterna volvieron a entrar los libros y, de nuevo, una numerosa cantidad de t\u00edtulos abarrot\u00f3 las estanter\u00edas del sal\u00f3n familiar. Entre todos los nuevos ejemplares a\u00fan descansan tres libros que siempre llamaron mi atenci\u00f3n por sus bellas cubiertas de cuero  y su cosido a mano: <em>Las mil mejores poes\u00edas<\/em>, <em>El hombre y la tierra <\/em>y <em>La vida de Jes\u00fas<\/em>.  Esos libros son testigos mudos de un tiempo de odio, miedo e infamia que nunca debi\u00f3 existir. Son un ejemplo de supervivencia en medio de la barbarie. Alg\u00fan d\u00eda mis hijos los heredar\u00e1n, y con ellos heredar\u00e1n tambi\u00e9n el legado de un respeto absoluto por la cultura y el pensamiento libre, por el derecho a defender nuestras ideas siempre con la palabra, por la defensa de la libertad y la convivencia. Esos libros seguir\u00e1n formando parte de nuestra historia familiar, y servir\u00e1n para recordarnos siempre  que mi bisabuelo no s\u00f3lo salv\u00f3 los libros, sino que los libros nos salvaron a todos, sus descendientes, de la ignorancia, de la intolerancia y de la sinraz\u00f3n.<\/p>\n<p><em>\u00abPorque contra el libro no valen persecuciones. Ni ej\u00e9rcitos, ni el oro, ni las llamas pueden contra ellos; porque podr\u00e9is hacer desaparecer una obra pero no pod\u00e9is cortar las cabezas que han aprendido de ella\u00bb <\/em> F. Garc\u00eda Lorca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abUno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha le\u00eddo\u00bb Borges \u00ab\u00a1Los libros no, por Dios, los libros no! \u00a1Salvad los libros!\u00bb Aquella fr\u00eda ma\u00f1ana de marzo todo era un ir y venir en casa de los Mart\u00edn Gago. 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