{"id":230,"date":"2008-10-18T12:47:30","date_gmt":"2008-10-18T10:47:30","guid":{"rendered":"http:\/\/enredandopalabras.es\/blog\/enredandopalabras\/2008\/10\/18\/angel-gonzalez-y-el-valor-de-la-palabra\/"},"modified":"2008-10-18T12:47:30","modified_gmt":"2008-10-18T10:47:30","slug":"angel-gonzalez-y-el-valor-de-la-palabra","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.enredandopalabras.es\/?p=230","title":{"rendered":"\u00c1ngel Gonz\u00e1lez y el valor de la palabra"},"content":{"rendered":"<p><object><embed src=\"http:\/\/enredandopalabras.es\/blog\/enredandopalabras\/wp-content\/uploads\/2008\/10\/angel.swf\"  width=\"425\" height=\"355\" loop=\"1\" quality=\"high\" pluginspage=\"http:\/\/www.adobe.com\/go\/getflashplayer\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" menu=\"false\"><\/embed><\/object><\/p>\n<p>\u00ab<em>Me he quedado sin pulso y sin aliento<br \/>\nseparado de ti. Cuando respiro,<br \/>\nel aire se me vuelve en un suspiro<br \/>\ny en polvo el coraz\u00f3n de desaliento<\/em>.\u00bb A. Gonz\u00e1lez<\/p>\n<p>Cada vez que he de explicar la poes\u00eda de \u00c1ngel Gonz\u00e1lez recuerdo  el primer poema que le\u00ed de \u00e9l. Fue en aquella \u00e9poca en que lo descubr\u00ed todo y todo lo perd\u00ed. En aquellos tiempos de est\u00fapidos miedos y torpezas juveniles, maravillosos poetas llegaron hasta m\u00ed, y \u00e9l fue uno de ellos. En esta lluviosa ma\u00f1ana de oto\u00f1o quiero rendirle mi peque\u00f1o y particular homenaje. Leemos sus poemas, y en ese instante la magia de la palabra lo envuelve todo. Nos ungimos de palabras, nos abrazamos a ellas y este est\u00fapido mundo cobra sentido por un momento. Cuando leo a \u00c1ngel Gonz\u00e1lez comprendo el valor que tiene la palabra po\u00e9tica.<\/p>\n<p><strong>MUERTE EN EL OLVIDO<\/strong>. Angel Gonz\u00e1lez en <em>Palabra sobre palabra<\/em><br \/>\n<em>Yo s\u00e9 que existo<br \/>\nporque tu me imaginas.<br \/>\nSoy alto porque tu me crees<br \/>\nalto, y limpio porque t\u00fa me miras<br \/>\ncon buenos ojos, con mirada limpia.<br \/>\nTu pensamiento me hace<br \/>\ninteligente, y en tu sencilla<br \/>\nternura, yo soy tambi\u00e9n sencillo<br \/>\ny bondadoso.<\/p>\n<p>Pero si t\u00fa me olvidas<br \/>\nquedar\u00e9 muerto sin que nadie<br \/>\nlo sepa. Ver\u00e1n viva<br \/>\nmi carne, pero ser\u00e1 otro hombre<br \/>\n-oscuro, torpe, malo- el que la habita&#8230;<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>La poes\u00eda de \u00c1ngel Gonz\u00e1lez es el grito de un hombre que se siente solo, pero tambi\u00e9n el clamor contra la injusticia y contra una realidad hist\u00f3rica de la que \u00e9l tambi\u00e9n forma parte y a la que no puede ni quiere dejar de mirar cara a cara.<br \/>\n<strong><br \/>\nELEGIDO POR ACLAMACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><em>S\u00ed, fue un malentendido.<br \/>\n                                Gritaron: \u00a1a las urnas!<br \/>\ny \u00e9l entendi\u00f3: \u00a1a las armas! -dijo luego.<br \/>\nEra pundonoroso y mat\u00f3 mucho.<br \/>\nCon pistolas, con rifles, con decretos.<br \/>\nCuando envain\u00f3 la espada dijo, dice:<br \/>\nLa democracia es lo perfecto.<br \/>\nEl p\u00fablico aplaudi\u00f3. S\u00f3lo callaron,<br \/>\nimpasibles, los muertos.<br \/>\nEl deseo popular ser\u00e1 cumplido.<br \/>\nA partir de esta hora soy -silencio-<br \/>\nel Jefe, si quer\u00e9is. Los disconformes<br \/>\nque levanten el dedo.<br \/>\nInm\u00f3vil mayor\u00eda de cad\u00e1veres<br \/>\nle dio el mando total del cementerio.<\/p>\n<p> <\/em><\/p>\n<p>Encontramos en su poes\u00eda la experiencia vital, la memoria de lo vivido condensada en unos cuantos versos, como breves pinceladas impresionistas, retazos de una historia com\u00fan a tantos otros que, como \u00e9l (\u00bb perdido para siempre lo perdido\u00bb) caminaban sin rumbo por los s\u00f3rdidos paisajes de la posguerra y el franquismo.<br \/>\n<strong>Primera evocaci\u00f3n<\/strong><br \/>\n<em><br \/>\nRecuerdo<br \/>\nbien<br \/>\na mi madre.<br \/>\nTen\u00eda miedo del viento,<br \/>\nera peque\u00f1a<br \/>\nde estatura,<br \/>\nla asustaban los truenos,<br \/>\ny las guerras<br \/>\nsiempre estaba temi\u00e9ndolas<br \/>\nde lejos,<br \/>\ndesde antes<br \/>\nde la \u00faltima ruptura<br \/>\ndel Tratado suscrito<br \/>\npor todos los ministros de asuntos exteriores.<\/p>\n<p>Recuerdo<br \/>\nque yo no comprend\u00eda.<br \/>\nEl viento se llevaba<br \/>\nsilbando<br \/>\nlas hojas de los \u00e1rboles,<br \/>\ny era como un alegre barrendero<br \/>\nque dejaba las ni\u00f1as<br \/>\ndespeinadas y enteras,<br \/>\ncon las piernas desnudas e inocentes.<br \/>\nPor otra parte, el trueno<br \/>\ntronaba demasiado, era imposible<br \/>\nsoportar sin horror esa estridencia,<br \/>\naunque jam\u00e1s ocurr\u00eda nada luego:<br \/>\nla lluvia se encargaba de borrar<br \/>\nel dibujo violento del rel\u00e1mpago<br \/>\ny el arco iris pon\u00eda<br \/>\nun buc\u00f3lico fin a tanto estr\u00e9pito.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 tambi\u00e9n la guerra un mal verano.<br \/>\nLleg\u00f3 despu\u00e9s la paz, tras un invierno<br \/>\ntodav\u00eda peor. Esa vez, sin embargo,<br \/>\nno devolvi\u00f3 lo arrebatado el viento.<br \/>\nNi la lluvia<br \/>\npudo borrar las huellas de la sangre.<br \/>\nPerdido para siempre lo perdido,<br \/>\natr\u00e1s qued\u00f3 definitivamente<br \/>\nmuerto lo que fue muerto.<\/p>\n<p>Por eso (y por m\u00e1s cosas)<br \/>\nrecuerdo muchas veces a mi madre:<br \/>\ncuando el viento<br \/>\nse adue\u00f1a de las calles de la noche,<br \/>\ny golpea las puertas, y huye, y deja<br \/>\nun rastro de cristales y de ramas<br \/>\nrotas, que al alba<br \/>\nla ciudad muestra desolada y l\u00edvida;<\/p>\n<p>cuando el rayo<br \/>\nhiende el aire, y crepita,<br \/>\ny cae en tierra,<br \/>\ntrazando surcos de carb\u00f3n y fuego,<br \/>\nerizando los lomos de los gatos<br \/>\ny trastocando el norte de las br\u00fajulas;<\/p>\n<p>y, sobre todo, cuando<br \/>\nla guerra ha comenzado,<br \/>\nlejos-nos dicen- y peque\u00f1a<br \/>\n-no hay por qu\u00e9 preocuparse-, cubriendo<br \/>\n de cad\u00e1veres m\u00ednimos distantes territorios,<br \/>\nde cr\u00edmenes lejanos, de hu\u00e9rfanos peque\u00f1os&#8230; <\/em><br \/>\n\u00c1ngel Gonz\u00e1lez<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los premios, de los reconocimientos, del \u00e9xito editorial, de los seguidores y los detractores, de los cr\u00edticos y las Academias, \u00c1ngel Gonz\u00e1lez es una de nuestras voces po\u00e9ticas imprescindibles. Para que \u00e9l siga llam\u00e1ndose \u00c1ngel Gonz\u00e1lez s\u00f3lo hace falta que leamos sus poemas y estar\u00e1 para siempre entre nosotros.<br \/>\nCamino por sus versos y s\u00e9 que no estoy sola. Me quedan sus palabras, para reconocerme, para saberme humana en medio del dolor, y de la indiferencia (e incluso del fracaso , indiferente).<\/p>\n<p><em>Queda quiz\u00e1 el recurso de andar solo,<br \/>\nde vaciar el alma de ternura<br \/>\ny llenarla de hast\u00edo e indiferencia,<br \/>\nen este tiempo hostil, propicio al odio.<br \/>\n<\/em> A. Gonz\u00e1lez.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abMe he quedado sin pulso y sin aliento separado de ti. Cuando respiro, el aire se me vuelve en un suspiro y en polvo el coraz\u00f3n de desaliento.\u00bb A. Gonz\u00e1lez Cada vez que he de explicar la poes\u00eda de \u00c1ngel Gonz\u00e1lez recuerdo el primer poema que le\u00ed de \u00e9l. 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