{"id":441,"date":"2009-10-02T15:52:23","date_gmt":"2009-10-02T13:52:23","guid":{"rendered":"http:\/\/enredandopalabras.es\/blog\/enredandopalabras\/2009\/10\/02\/tarde-de-lluvia-con-cesar-vallejo-ii\/"},"modified":"2009-10-02T15:52:23","modified_gmt":"2009-10-02T13:52:23","slug":"tarde-de-lluvia-con-cesar-vallejo-ii","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.enredandopalabras.es\/?p=441","title":{"rendered":"Tarde de lluvia con C\u00e9sar Vallejo (II)"},"content":{"rendered":"<p><\/a><object><embed src=\"http:\/\/enredandopalabras.es\/blog\/enredandopalabras\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/vallejo.swf\"  width=\"425\" height=\"355\" loop=\"1\" quality=\"high\" pluginspage=\"http:\/\/www.adobe.com\/go\/getflashplayer\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" menu=\"false\"><\/embed><\/object><\/p>\n<p>Fue una tarde de lluvia del a\u00f1o 90. Decid\u00ed resguardarme del absurdo aguacero inesperado entre los c\u00e1lidos estantes de una librer\u00eda. Todav\u00eda quedaba algo de tiempo para que pasara de nuevo el autob\u00fas y decid\u00ed comprar uno de los libros que deb\u00edamos leer aquel \u00faltimo a\u00f1o.<br \/>\nDespu\u00e9s de conseguir lo que andaba buscando, sal\u00ed a la fr\u00eda humedad de las aceras y me dispuse a esperar el autob\u00fas bajo una marquesina atestada de gente. Ante el previsible retraso y aprovechando la luz de la tarde que a\u00fan se resist\u00eda a abandonarnos, saqu\u00e9 mi libro nuevo dispuesta a disfrutar del olor inconfundible de las hojas en esa primera lectura. Siempre me ha gustado el olor, el tacto, la tibieza, de los libros reci\u00e9n comprados. Abr\u00ed la bolsa y  le\u00ed: <em>C\u00e9sar Vallejo. Obra po\u00e9tica completa.Alianza tres <\/em>. Era un libro verde que todav\u00eda me acompa\u00f1a tras mis m\u00faltiples mudanzas, eso s\u00ed, con el lomo bastante deslucido&#8230;   Le\u00ed el primer poema y nunca olvidar\u00e9 el impacto emocional que me produjo:<br \/><strong><br \/>\nLOS HERALDOS NEGROS<\/p>\n<p>Hay golpes en la vida, tan fuertes&#8230; \u00a1Yo no s\u00e9!<br \/>\nGolpes como del odio de Dios; como si ante ellos,<br \/>\nla resaca de todo lo sufrido<br \/>\nse empozara en el alma&#8230; \u00a1Yo no s\u00e9!<\/p>\n<p>Son pocos; pero son&#8230; Abren zanjas oscuras<br \/>\nen el rostro m\u00e1s fiero y en el lomo m\u00e1s fuerte.<br \/>\nSer\u00e1n tal vez los potros de b\u00e1rbaros atilas;<br \/>\no lo heraldos negros que nos manda la Muerte.<\/p>\n<p>Son las ca\u00eddas hondas de los Cristos del alma,<br \/>\nde alguna fe adorable que el Destino blasfema.<br \/>\nEsos golpes sangrientos son las crepitaciones<br \/>\nde alg\u00fan pan que en la puerta del horno se nos quema.<\/p>\n<p>Y el hombre&#8230; Pobre&#8230; pobre!  Vuelve los ojos, como<br \/>\ncuando por sobre el hombro nos llama una palmada;<br \/>\nvuelve los ojos locos, y todo lo vivido<br \/>\nse empoza, como charco de culpa, en la mirada.<\/p>\n<p>Hay golpes en la vida, tan fuertes&#8230; \u00a1Yo no s\u00e9!<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>La lluvia segu\u00eda cayendo, y yo all\u00ed con los heraldos negros, los mensajeros de la muerte, los golpes de la vida ( \u00abtan fuertes&#8230;\u00a1Yo no s\u00e9!\u00bb). Los autobuses pasaban y ninguno era el m\u00edo.  Y yo all\u00ed, con ese Dios iracundo y silencioso, con ese hombre perdido con su dolor a cuestas, con mi dolor pugnando por hacerse alg\u00fan hueco, con la culpa,  la pena, los puntos suspensivos.<br \/>\nUna tarde de lluvia le\u00ed a C\u00e9sar Vallejo. Ten\u00eda veinti\u00fan a\u00f1os y alg\u00fan que otro sinsabor en mi  maleta. Me empap\u00e9 de su poes\u00eda existencial, desnuda, humana, que se iba volviendo tensa, abrupta, despojada, con un <em>expresionismo<\/em> que rozaba el absurdo (ese salto de la analog\u00eda a la iron\u00eda, que lleva del modernismo al vanguardismo) , y de all\u00ed un acercamiento al <em>surrealismo<\/em> para recuperar de nuevo el <em>humanismo existencial<\/em> , el compromiso social, y la utop\u00eda.<br \/>\n<strong>PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA<\/p>\n<p>Me morir\u00e9 en Par\u00eds con aguacero,<br \/>\nun d\u00eda del cual tengo ya el recuerdo.<br \/>\nMe morir\u00e9 en Par\u00eds -y no me corro-<br \/>\ntal vez un jueves, como es hoy de oto\u00f1o.<\/p>\n<p>Jueves ser\u00e1, porque hoy, jueves, que proso<br \/>\nestos versos, los h\u00fameros me he puesto<br \/>\na la mala y,<br \/>\njamas como hoy, me he vuelto,<br \/>\ncon todo mi camino, a verme solo.<\/p>\n<p>C\u00e9sar Vallejo ha muerto, le pegaban<br \/>\ntodos sin que \u00e9l les haga nada;<br \/>\nle daban duro con un palo y duro<\/p>\n<p>tambi\u00e9n con una soga; son testigos<br \/>\nlos d\u00edas jueves y los huesos h\u00fameros,<br \/>\nla soledad, la lluvia, los caminos\u2026<\/strong><br \/>\nC\u00c9SAR VALLEJO (Santiago de Chuco, 1892- Par\u00eds, 1938)<\/p>\n<p>Y se muri\u00f3 en Par\u00eds, con aguacero, no s\u00e9 si un jueves, no s\u00e9 si llover\u00eda; s\u00f3lo s\u00e9 que yo le le\u00ed por primera vez en medio de la lluvia, y los que pudieron ver mis l\u00e1grimas se confundieron, y seguro pensaron que esa joven imprudente y distra\u00edda no se hab\u00eda resguardado lo suficiente de aquel aguacero oto\u00f1al&#8230; Y tendr\u00edan raz\u00f3n, porque todav\u00eda, a estas alturas de mi vida,  no he aprendido a resguardarme ni del dolor, ni de la lluvia.<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>He querido rescatar este texto para invitaros a que me cont\u00e9is vuestra experiencia como lectores  y la intrahistoria de alguno de esos libros que os marc\u00f3 para siempre.Animaos, ser\u00e1 para m\u00ed todo un placer. Espero vuestras palabras, espero la lluvia, espero&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fue una tarde de lluvia del a\u00f1o 90. Decid\u00ed resguardarme del absurdo aguacero inesperado entre los c\u00e1lidos estantes de una librer\u00eda. Todav\u00eda quedaba algo de tiempo para que pasara de nuevo el autob\u00fas y decid\u00ed comprar uno de los libros que deb\u00edamos leer aquel \u00faltimo a\u00f1o. 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