{"id":489,"date":"2010-03-10T12:36:59","date_gmt":"2010-03-10T10:36:59","guid":{"rendered":"http:\/\/enredandopalabras.es\/blog\/enredandopalabras\/2010\/03\/10\/de-nanas-memoria-y-centenarios\/"},"modified":"2010-03-10T12:36:59","modified_gmt":"2010-03-10T10:36:59","slug":"de-nanas-memoria-y-centenarios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.enredandopalabras.es\/?p=489","title":{"rendered":"De Nanas, memoria y centenarios&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><a href='http:\/\/enredandopalabras.es\/blog\/enredandopalabras\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/abuelos1.jpg' title='abuelos1.jpg'><img src='http:\/\/enredandopalabras.es\/blog\/enredandopalabras\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/abuelos1.thumbnail.jpg' alt='abuelos1.jpg' \/><\/a><br \/>\n<strong><\/strong>En el colegio de Pablo, mi hijo, celebran el centenario de Miguel Hern\u00e1ndez. Todo orgulloso le cuenta a su abuelo, mi padre, que Miguel Hern\u00e1ndez le escribi\u00f3 a su hijo las \u00bb Nanas de la cebolla\u00bb mientras estaba en la c\u00e1rcel. Mi padre, su abuelo, dej\u00e1ndose llevar por el entusiasmo del  nieto, coge un libro de pastas blancas y le dice  en tono de camarader\u00eda y confidencia:  \u00bb Mira, a m\u00ed mi padre tambi\u00e9n me dedic\u00f3 poemas desde la c\u00e1rcel.<a href=\"http:\/\/enredandopalabras.es\/blog\/enredandopalabras\/2008\/10\/09\/nanas-del-hijo-ausente\/\">\u00abNanas del hijo ausente\u00bb, <\/a>toma lee\u00bb. El hombre y el ni\u00f1o, salvando los muchos a\u00f1os que les separan, comparten, por un momento, el sagrado misterio de la poes\u00eda. Entonces mi hijo, su nieto, que s\u00f3lo tiene ocho a\u00f1os, se pone muy serio y a\u00f1ade:\u00bb menos mal que t\u00fa has sido bueno y no has tenido que ir a la c\u00e1rcel para escribirle nanas a mam\u00e1\u00bb. El abuelo, mi padre, balbucea una escusa y deja un momento a su nieto, mi hijo, con su libro,  <em>Miguel Hern\u00e1ndez para ni\u00f1os<\/em>, abierto entre las rodillas. <\/p>\n<p>Hace mucho, mucho, que no ve\u00eda llorar a mi padre. Mientras \u00e9l llora su dolor de hijo ausente, yo me acerco sin miedo a su nieto, mi hijo, y le dejo que me pregunte. \u00abA la c\u00e1rcel van los malos, mam\u00e1, los que cometen delitos\u00bb. \u00c9l siempre tan redicho, en la profunda seriedad de sus reci\u00e9n estrenados ocho a\u00f1os. \u00abNo hijo, no siempre&#8230;\u00bb Y entonces me dispongo a contarle que hubo un tiempo de horror y venganza, donde los hombres como Miguel Hern\u00e1ndez, y como su bisabuelo Manuel, iban a la c\u00e1rcel por otras razones: por ser leales a sus ideas, por no claudicar, por no permitir que su palabra se tergiversara, por ayudar a otros como ellos a difundir ideas que ahora son muy normales, por querer que sus nietos y los hijos de sus nietos vivieran con dignidad, justicia y trabajo. Hablamos de las dictaduras, de los a\u00f1os grises, de los juicios injustos y las condenas revanchistas.Se lo cuento todo con lenguaje sencillo, con ejemplos cercanos a su mundo infantil. La guerra de las galaxias le ha servido muy bien para entenderlo todo. Miguel Hern\u00e1ndez no fue s\u00f3lo un poeta, fue un hombre que pag\u00f3 con la vida su f\u00e9rrea convicci\u00f3n de hombre del pueblo. Pudieron haber dicho s\u00ed al nuevo r\u00e9gimen, aceptar, claudicar&#8230;.nadie se lo hubiera echado en cara: sobrevivir es un acto de profunda humanidad. Pero no lo hicieron. No quer\u00edan ser h\u00e9roes, ni m\u00e1rtires, pero eligieron el camino m\u00e1s duro. Y les escribieron nanas a sus hijos desde celdas fr\u00edas y muros  eternos. Y no pudieron resta\u00f1ar sus heridas vi\u00e9ndolos crecer al abrigo del fuego, en una Espa\u00f1a donde debieran haber cabido todos.<\/p>\n<p>Las nuevas generaciones tienen el derecho y la obligaci\u00f3n de saber la verdad , el por qu\u00e9 , y no escuchar incr\u00e9dulos que M.Hern\u00e1ndez muri\u00f3 en la c\u00e1rcel, tuberculoso. Algo debi\u00f3 hacer, pensar\u00e1n inocentes&#8230;( \u00ab\u00c9l se lo ha buscado\u00bb dicen que murmur\u00f3 su padre al saber de su muerte). Mientras la duda  anide en los ojos de los ni\u00f1os al escuchar historias como la de Miguel Hern\u00e1ndez, o la de mi abuelo, a\u00fan nos quedar\u00e1 mucho por hacer, aunque a algunos les pese y les incomode. No callaremos m\u00e1s, no nos disculparemos m\u00e1s, no nos esconderemos m\u00e1s, no queremos m\u00e1s cajones cerrados, ni m\u00e1s historias olvidadas, ni m\u00e1s silencios.<\/p>\n<p>As\u00ed que hoy hemos gritado al viento la historia del abuelo Manuel, que estuvo en la c\u00e1rcel y fue un hombre digno, y bueno, y no hizo nunca nada de lo que sus descendientes debamos avergonzarnos; y la historia de Miguel Hern\u00e1ndez Gilabert, miliciano republicano, comunista, poeta y hombre, al fin y al cabo, con sus grandezas y sus miserias, con sus miedos y sus decisiones. Y mi padre, su abuelo, ya no llorar\u00e1 m\u00e1s  escondido en el ba\u00f1o, todo el dolor que le acompa\u00f1a desde ni\u00f1o y que intenta superar , d\u00eda a d\u00eda , desde que, por primera vez, un lejano d\u00eda de invierno de 1947, con tan s\u00f3lo dos a\u00f1os, empez\u00f3 a visitar los penales  donde su padre se dejaba la vida y la esperanza.<\/p>\n<p>Y les hemos rendido nuestro particular homenaje: leyendo sus poemas, hablando de sus ideales, y de cu\u00e1nto hubieran disfrutado viendo a sus nietos y bisnietos yendo a la escuela,aprendiendo poemas y sinti\u00e9ndose libres; y no teniendo miedo, ni verg\u00fcenza. Y les hemos dado las gracias por sus nanas, su compromiso y el amor que nos legaron en sus palabras. E invitamos a todos a unirse a este homenaje, desde la libertad y el derecho a expresar nuestras ideas y a desear un futuro mejor,  ese derecho que una vez no fue y del que ahora ( aunque haya a quien le duela, nost\u00e1lgico de un r\u00e9gimen donde vivi\u00f3 feliz y resguardado) gozamos todos. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el colegio de Pablo, mi hijo, celebran el centenario de Miguel Hern\u00e1ndez. Todo orgulloso le cuenta a su abuelo, mi padre, que Miguel Hern\u00e1ndez le escribi\u00f3 a su hijo las \u00bb Nanas de la cebolla\u00bb mientras estaba en la c\u00e1rcel. 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