{"id":536,"date":"2010-10-15T21:30:38","date_gmt":"2010-10-15T19:30:38","guid":{"rendered":"http:\/\/enredandopalabras.es\/blog\/enredandopalabras\/2010\/10\/15\/la-esposa-fiel\/"},"modified":"2010-10-15T21:30:45","modified_gmt":"2010-10-15T19:30:45","slug":"la-esposa-fiel","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.enredandopalabras.es\/?p=536","title":{"rendered":"La esposa fiel"},"content":{"rendered":"<p><em>&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;\t&ldquo;Mirad, \u00e9sa es Castilla, parece de miel\u2026&rdquo;&#160; <\/em><\/p>\n<p><em>&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;\t                               &#160;&#160;&#160;&#160;  &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;  &#160;    &#160;  &#160;    &#160;  &#160;    &#160;    &#160;      &#160;      &#160;   M\u00aa Teresa   Le\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p>&#160; <\/p>\n<p>&#160;\t&ldquo;<em>Mirad Castilla, parece   de miel\u2026<\/em>&rdquo; La voz de Ximena viene ahora a mi memoria como una brisa   fresca. Recuerdo aquellos ojos claros de su primera juventud, cuando a   la corte de Le\u00f3n lleg\u00f3 una doncella hermosa a compartir el lecho,   y el triste destino, de Rodrigo D\u00edaz de Vivar. \u00a1Y los celos de Urraca!   \u00a1Cu\u00e1nto mal les traer\u00edan!&#160;<\/p>\n<p>&#160; La primera vez que ante mis rudos ojos apareci\u00f3 su   delicada imagen, como una virgen tallada por manos divinas, no pude por   menos que turbarme, y no me qued\u00f3 sino agarrar con fuerza el pu\u00f1o de mi   espada reci\u00e9n forjada en la sangre enemiga, recordando as\u00ed a mi amigo y   se\u00f1or don Rodrigo, compa\u00f1ero de batallas y esposo y due\u00f1o de la que   all\u00ed se me representaba cual imagen sagrada (\u00a1qui\u00e9n sabe si por obra de   Dios o del mism\u00edsimo diablo\u2026!). Me dirig\u00eda con paso presto a poner al   d\u00eda a mi se\u00f1or Don Alfonso de los \u00faltimos movimientos contra el infiel   en las inestables fronteras, cuando la vi, apoyada en el alf\u00e9izar de la   ventana: el cabello rubio y suelto; delgada, serena, espigada (digna   rama de los condes Lozano). Me fui acercando sin que mis pesadas piernas   obedecieran a la negativa feroz de mi intenci\u00f3n, y cuando mi aliento   roz\u00f3 levemente su mejilla, volvi\u00f3 su rostro hacia m\u00ed, y su voz son\u00f3 en   mi o\u00eddo como un b\u00e1lsamo suave y tentador: \n\t        <\/p>\n<blockquote>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/_YrdPLpA2CnM\/TLihgjqskGI\/AAAAAAAAA-A\/FA7K-eMaTYY\/s1600\/Jimena2.jpg\" width=\"350\" height=\"509\" \/><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&#160;&#160;&#160; -Mirad   Castilla, parece de miel.<\/p>\n<p>&#160; &#8211; Yo, se\u00f1ora, tan s\u00f3lo   puedo mirar vuestra hermosura. <\/p>\n<p>&#160; En sus ojos se   dibuj\u00f3 una sombra. Apart\u00f3 su rostro del m\u00edo bruscamente y fij\u00f3 su mirada   en el sol que se fund\u00eda a lo lejos, en una lenta agon\u00eda malva y   rosa. Dos cuervos negros surcaron el cielo y sus graznidos   parec\u00edan anunciar oscuros presagios. Me pareci\u00f3 ver temblar sus labios \u2026   \u00a1Pero no podr\u00eda jurar que fuese cierto! <\/p>\n<p>\n\t\t    &#160; A\u00f1os   m\u00e1s tarde la vi despedirse de su esposo en San Pedro de Carde\u00f1a. &ldquo;Los   gallos quebraban albores&rdquo; y a todos se nos espes\u00f3 el \u00e1nimo. Yo trot\u00e9 mi   caballo junto al Cid. <\/p>\n<p>&#160;\t-\u00a1\u00c1nimo Alvar F\u00e1\u00f1ez!- y su   potente voz rasg\u00f3 el silencio de la ma\u00f1ana- &ldquo;de nuestras tierras nos   echan, pero cargados de honra hemos de volver a ellas&rdquo;. <\/p>\n<p>&#160;\tBajo aquel fuerte aldabonazo se estremeci\u00f3 la tierra castellana   (triste, miserable y solitaria). Las grandes puertas monacales cedieron   al empuje de los frailes, que aparecieron ante nosotros cabizbajos y humildes.   Yo sab\u00eda que Rodrigo, tras su porte altivo, sent\u00eda su coraz\u00f3n   desgarrado y desnudo. Y casi puedo ver entre las brumas de los   recuerdos, la figura de Ximena avanzando firme (r\u00edgido su cuerpo bajo el brial). &ldquo;Adi\u00f3s mi se\u00f1or, mi bien, mi ventura. Yo os esperar\u00e9   aqu\u00ed, cargada de deberes, mientras batall\u00e1is en tierras extra\u00f1as.   Mi lealtad y mi fe, siempre estar\u00e1n all\u00ed donde os lleve fortuna con sus   pasos\u2026&rdquo;. Ximena lloraba desgran\u00e1ndose, abriendo surcos de dolor   en sus mejillas\u2026 Y he de decir, si mi memoria no me enga\u00f1a, que   vi tambi\u00e9n llorar a don Rodrigo la pena amarga y honda del   desterrado. <\/p>\n<p>&#160;\tA\u00f1os despu\u00e9s, ganada ya Valencia al   enemigo, ungido de honor y de gloria regres\u00e9 a por Ximena, para llevarla   al que habr\u00eda de ser su nuevo hogar. Cuando la vi comprend\u00ed lo que a\u00f1os   de soledad y de silencios pueden hacerle a una esposa abnegada. <\/p>\n<p>&#160;\tAquella misma noche partimos para Valencia. \u00a1Nunca olvidar\u00e9 aquel   viaje! Sent\u00eda la mirada de Ximena sobre mi nuca como mil mariposas de   alas blancas. Yo, que siempre fui ejemplo de la lealtad ciega al Cid, me   ve\u00eda irremediablemente arrastrado por el deseo hacia el oscuro pozo de   la deslealtad y el deshonor. <\/p>\n<p>&#160; -\u00bfC\u00f3mo son las   moriscas, Minaya?- su voz rompi\u00f3 la calma de la naciente alborada &#8211;   \u00bfTiene la tez de canela y los pechos duros y redondos como manzanas   maduras?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 La mir\u00e9 perplejo. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 -Pero se\u00f1ora- balbuce\u00e9 a   duras penas- \u00bfqui\u00e9n os ha metido todas esas barbaridades en la cabeza? <\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n   ha perturbado as\u00ed vuestro casto pensamiento? Las moras son moras\u2026 \u00a1Y ya   est\u00e1! Son mujeres\u2026No s\u00e9. <\/p>\n<p>&#160;\t-Minaya, Minaya\u2026- y en   sus ojos profundos e infinitos adivin\u00e9 una sonrisa de complicidad- No disimul\u00e9is   conmigo. <\/p>\n<p>&#160; -Mi se\u00f1ora, yo s\u00f3lo puedo contar aquello   que he vivido. Y de \u00e9ste tema poco os podr\u00e9 contar. <\/p>\n<p>&#160;   -\u00bfQuer\u00e9is decir con eso que no ten\u00e9is una amante morisca escondida en   los arrabales de la ciudad?- su voz sonaba como el agua que fluye   de una fuente, fresca y cantarina, juguetona y vital. Me sorprend\u00eda   reconocer a Ximena en aquella mujer tan mordaz, e incluso lasciva.<\/p>\n<p>&#160;\t&#8211; Me ofend\u00e9is pues bien sab\u00e9is que mi coraz\u00f3n siempre estuvo ocupado\u2026 <\/p>\n<p>&#160;&#160;\t-Vuestro coraz\u00f3n, pero&#8230; \u00bfy vuestro lecho?. <\/p>\n<p>&#160;&#160;\tDeseaba besarla. Deseaba estrechar su cintura de nieve y acariciar su   rostro marchito y triste.Deseaba contarle la verdad. Decirle que su   bienamado esposo s\u00ed guardaba una amante morisca en el arrabal \u2026   Pero no dije nada. No pod\u00eda, no deb\u00eda tirar por tierra tantos a\u00f1os de   sacrificio y entrega. <\/p>\n<p>&#160; -Minaya, yo tengo un lugar   en la historia. El deber ha marcado a hierro y fuego el sendero de mi vida.   Me debo a mi esposo y a mis hijas, me debo al reino de Castilla y a su   destino. El Se\u00f1or as\u00ed lo quiso y a m\u00ed s\u00f3lo me queda acatar su   voluntad. <\/p>\n<p>&#160;- \u00bfY vuestras cuitas, vuestras   preocupaciones? <\/p>\n<p>&#160; Mi sangre herv\u00eda de amor. Sent\u00eda su   pena como una daga clavada en mis entra\u00f1as. Intent\u00e9 coger sus   manos en un vano gesto de acercamiento, que ella, muy a su pesar, no   pudo sino rechazar. <\/p>\n<p>&#160;\t-S\u00f3lo eso: cuitas. Heridas del   alma que cicatrizan con los a\u00f1os. Rodrigo ya no es mi Rodrigo. Es   el Cid. \u00c9l me necesita, mis hijas me necesitan, el pueblo me necesita.   Para hacer de m\u00ed una leyenda \u00e9pica de mujer fiel, de &ldquo;gran se\u00f1ora   de todos los deberes&rdquo;, han de despojarme de todas mis flaquezas y todos   mis deseos. <\/p>\n<p>&#160;\t&#8211; Entonces\u2026 Nada puedo esperar. <\/p>\n<p>\u00a0   &#8211; \u00a1No Minaya! \u00a1No!- su voz tr\u00e9mula ara\u00f1\u00f3 los goznes de mi alma- No dir\u00e9   nada m\u00e1s. Mirad all\u00ed, a lo lejos. \u00bfNo son esos los muros de   Valencia? <\/p>\n<p>\n              <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/1.bp.blogspot.com\/_YrdPLpA2CnM\/TLih_dyIMuI\/AAAAAAAAA-E\/KVH34WUOTK0\/s1600\/Jimena5(baja)(2).jpg\" width=\"350\" height=\"483\" \/>\n              <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 Ahora estoy demasiado viejo, demasiado cansado.   \u00bfPor qu\u00e9 no la llev\u00e9 conmigo cuando muri\u00f3 Rodrigo? \u00bfPor qu\u00e9 no   aproveche ese momento de debilidad en la inexpugnable fortaleza de su   deber? <\/p>\n<p>&#160;\tSus \u00faltimas palabras, antes de que nos   separ\u00e1ramos para siempre, atormentan ahora mis \u00faltimas horas de   viejo moribundo: &ldquo; Oh Minaya, Minaya! \u00a1Qu\u00e9 dura ha sido la batalla de mi   vida! Una suma de obediencias ciegas, de soledades   interminables, de deberes cumplidos, de deseos sepultados, de   silencios de piedra. &ldquo;Y vos bien sabedes que ya non puedo m\u00e1s\u2026&rdquo;. \u00bfPor   qu\u00e9 no la abrac\u00e9 en aquel momento? \u00bfPor qu\u00e9 la dej\u00e9 sola en   valencia manteniendo con su sacrificio el gran feudo del ya m\u00edtico   Rodrigo? \u00bfPor qu\u00e9 dejamos escapar la felicidad como se deja escapar un   gorri\u00f3n asustado de entre las manos? <\/p>\n<p>&#160;\tY ahora que la   Muerte igualadora viene a buscarme, me atormenta la idea de que sin ella   no he vivido realmente. Rodrigo D\u00edaz\u2026 \u00a1\u00c9l me dio la fama, la   gloria \u2026 pero me arrebat\u00f3 la felicidad! S\u00f3lo espero que all\u00e1 en la morada   eterna, sea mi cabeza la que descanse sobre el pecho de Ximena, y sean   sus labios de espuma los que me den la ansiada paz. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Este texto fue una experiencia did\u00e1ctica de hace un tiempo. Pretend\u00eda escribir textos basados en personajes femeninos aparentemente secundarios de la historia de la literatura. A mis alumnos de aquel tiempo siempre les gust\u00f3 esta historia .Va por ellos.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>Las ilustraciones son de Ana C. Mart\u00edn. A ella le estar\u00e9, siempre,&#160; sinceramente agradecida.\n\t\t    <\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; &ldquo;Mirad, \u00e9sa es Castilla, parece de miel\u2026&rdquo;&#160; &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; &#160;&#160;&#160;&#160; &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; M\u00aa Teresa Le\u00f3n. &#160; &#160; &ldquo;Mirad Castilla, parece de miel\u2026&rdquo; La voz de Ximena viene ahora a mi memoria como una brisa fresca. 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