El espejo roto

A veces me siento así, como un espejo roto. Intento recomponer los pedazos, y al intentar buscar mi rostro entre los fragmentos desiguales, el espejo me devuelve una suerte de retrato cubista que en nada se parece a mi verdadero rostro .
Viejos amigos, falsas esperanzas, expectativas huecas y efímeros abrazos, todo yace a mis pies como un espejo roto. Y ya no puedo recuperar, ni tan siquiera, las ganas de tener otro nuevo…
Aceptar, aceptarse, en esta sucesión de momentos posibles que es la vida. Tal vez sea la clave para sobrevivir a los naufragios, y a los fracasos, y a los intereses creados, y a las puertas cerradas, y a los largos silencios, y a las ganas terribles de tirar todas las toallas, y a los espejos rotos… (hechos añicos sobre el mármol frío).

10 opiniones en “El espejo roto”

  1. No eres tú la única que se siente así. Yo he dejado de intentar recomponer el espejo, dejo que me devuelva la imagen tal cual con sus formas extrañas que a lo mejor son las más reales.

    El problema es no saber asumir la imagen reflejada, no asumir que de vez en cuando hay que tirar la toalla, por más que nos cueste… por más que nos duela.

    Tal vez nunca sabré sobrevivir a este naufragio que es la vida.

    Un fuerte abrazo.

  2. Pues me reconforta tu empatía, saber que hay alguien más que se siente dañado y frágil en este hostil lugar que , a veces, es el mundo. Nos ayudaremos con las palabras, que es un hermoso bálsamo, con la generosidad y compartiendo, que es un maravilloso gesto. Un abrazo

    Pd. He leído tu generoso comentario en mi otro blog pero no me permite contestarte el servidor. Lo haré en cuanto pueda.

  3. Recompón tus pedazos. Te he dicho muchas veces que vienes de una estirpe luchadora. «No te tienten las sombras del abismo» ¿Recuerdas el poema? No olvides las verdaderas razones por las que te lanzaste a esta aventura. No esperes de quien no puede o no quiere dar, recoge el fruto que plantaste en tierra fértil y no te lamentes contemplando las tierras baldías.

  4. Ultimamente escribes cosas muy tristes, en tu otro blog también, las pesías son tristes Te escribo esto haber si te animas un poco.
    Cuando nacistes, tú llorabas y todos reian. Vive la vida de manera que, cuando tú mueras, todos lloren y tu rías.

    Besos y ¡¡¡Vive duro y a lo loco que la vida dura muy poco!!!

  5. Espero que en clase no os transmita esa tristeza… Sí lo estoy, pero tiene que ver con los desengaños propios de la vida adulta y con las puertas que uno debe dejar cerradas, y las que quiere abrir y no puede, y las que no quiere abrir pero tiene que hacerlo. saber que estáis ahí aprendiendo y creciendo cada día es para mí un motivo de alegría y satisfacción que dentro de un tiempo comprenderéis. Un abrazo y mil gracias por estar ahí.

  6. Marisa, no te dejes llevar por esas decepciones que últimamente parece que te acosan. Aunque ignoro su alcance no te dire aquello de que las lágrimas no te dejan ver el bosque, pero sí que, por favor, no te detengas demasiado en mirar esos espejos rotos. La vida está a este lado. Y hay más espejos. Y seguro que son bellos.

    Por cierto. No me olvido o de lo que me pediste. Es que llevo una temporada que el ordenador sólo lo enciendo para trabajar y estudiar. Esta noche antes de acostarme he querido mirar el correo y de ahí he acabado entre tus palabras. Y me he enredado… A ver si este fin de semana te lo envío.

    Un beso grande

  7. Yo también, como tú, lucho contra la falta de tiempo, y de sueño… Intento no mirar mucho los espejos rotos pero a veces es lo único que vemos. Sé que seguiré hacia delante y que las pequeñas decepciones se diluyen porque tengo gente estupenda que , como tú, Verónica, Borromín,Ramón, Carmen o Santi, os enredáis entre mis torpes palabras.
    Mándame tus ilustraciones cuando puedas, no hay prisa.
    Gracias por todo, como siempre.

  8. No te aseguro que en la Marisa profe (como dijo Santi en un comentario de tu otro blog) no se nota esa tristeza para nada, pero en la Marisa poeta si se nota y mucho.
    Ahora no como alumna, sino como amiga te digo que espero que tu felicidad de siempre, por lo menos desde que yo te conozco, vuelva pronto.
    Muchisimos besos y muchos animos, que tu vales mucho.

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