Otoño con Lorca (I)

Lo más indignante del caso del poeta Luis García Montero, no es que deje la universidad de Granada, ni que la opinión pública ande dilucidando si debería o no haber proferido tal o cual insulto, o si debería haber guardado las formas y no dejarse provocar, o si es un protegido de tal o cual medio de masas, o si es una simple pataleta pública, o si se ha vendido al capitalismo por usar la palabra escaparate en sus poemas (sic)… En fin, a mí lo que realmente me preocupa es que estudiosos de la literatura llamen fascista a Lorca; más concretamente, digan que su obra es un reflejo burgués que alimenta el entramado ideológico del que se nutrirá el fascismo. Ese enfoque es un despropósito de dimensiones tan grandes que los que hemos estudiado a fondo su vida y su obra, y hemos leído todos sus artículos, sus discursos de inauguración de bibliotecas, sus entrevistas, su correspondencia, sus poemas o sus prosas, no podemos por menos que indignarnos ante tamaña falsedad académica, por mucho que el autor se ampare en su derecho a defender cualquier teoría. Me entristece que desde las aulas universitarias, se retuerza y se emponzoñe un legado poético de tal altura, belleza y autenticidad amparándose en la aplicación de enfoques reduccionistas, dogmáticos, maniqueos y desvirtuadores de la grandeza de aquel hombre al que tanto quisieron y admiraron Machado, Miguel Hernández, Neruda, Alberti y otros muchos intelectuales y artistas, antifascistas e incluso revolucionarios y promarxistas de su época. En fin, si podemos buscar con lupa todo lo que no sea estrictamente ortodoxo, todo es susceptible de nuevos análisis y cualquier teoría es posible.
A pesar de todo nos quedan sus palabras que vuelan por encima de las cenizas de la infamia, por encima de los críticos ( estructuralistas, formalistas, historicistas, sociólogos de la literatura, estilistas, semiólogos…) y de otros posibles revisionistas de uno u otro pelaje , que insultan y emponzoñan la memoria de los que ya no están, buscando estéticas neopopularistas y coqueteos con el fascismo donde jamás hubo sino vocación artística, y entrega a la literatura por encima de todo.
Mi lectura de Lorca, exhaustiva y pormenorizada, nunca me hizo dudar de su profunda humanidad, su rechazo a la violencia fascista y su profundo respeto por la libertad de todos los colectivos y de todas las personas. Yo, que he sido educada en el librepensamiento, la tolerancia, la aversión por la injusticia, por los totalitarismos, por las barbaries, la violencia y los dogmatismos, en un entorno poco o nada sospechoso de fascismo, en una familia diezmada, perseguida, amordazada y represaliada por dicho régimen, nunca encontré en sus escritos un ápice de Futurismo deshumanizado a lo Marinetti, ni una exaltación de la fuerza o la patria, o el señoritismo andaluz del que se nutrieron las filas falangistas y ultraderechistas de preguerra. Nunca apoyó la dialéctica de los puños y las pistolas, nunca tuvo más afán que el de llevar el arte y la cultura a todas las clases sociales y defender la lectura, la creación de bibliotecas públicas y volar, alto y libre, por encima de todas las falacias, de la moral caduca y conservadora, y de los espíritus ramplones y pedantes. Yo saco mis conclusiones leyendo a Lorca y a García Montero, y sintiendo sus palabras en mis venas.
Quedémonos con las palabras, con los versos maravillosos de nuestros dos poetas y abandonemos al olvido, que es la más cruel de las derrotas, a los que no merecen ni ser nombrados.

BAJO LA LUZ QUEMADA…

Bajo la luz quemada,
tienen frío los ojos con que buscas
estas horas de octubre
y su jardín manchado de ginebra,
hojas secas, silencios
que de nosotros hablan al caerse.

Porque si ya no existe,
aunque nadie se ocupe de sus solemnidades,
hay noches en que llega la verdad,
ese huésped incómodo,
para dejarnos sucios, vacíos, sin tabaco,
como en un restaurante de sillas boca arriba
ya punto de cerrar.
-Nos están esperando.

Nada sé contestarte,
sólo que soy consciente de mi propia ironía,
porque el hombre es un lobo también consigo mismo
-Nos están esperando.

Negras y en alto, buitres silenciosos,
nos esperan las nubes en la calle.

Luis García Montero

ALMA AUSENTE

No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.
(…)
F. Gª Lorca

Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara.

F.García Lorca

Los poetas cantan. Los buitres carroñeros, sólo saben graznar, y volar en círculos esperando que otros despedacen a su presa para llevarse sus imposibles restos…

8 opiniones en “Otoño con Lorca (I)”

  1. Lorca es un grandísimo poeta y un hombre que nunca se dejó encasillar. Lo de buscar posturas fascistas en su obra es una barbaridad y un insulto a su memoria. Tienes razón lo mejor es leer a Lorca y cada uno que saque sus propias conclusiones.

  2. Leer es la mejor forma de aprender. En mi casa paterna siempre sonaron los versos de Lorca recitados por mi padre o mi abuela. Nunca me transmitió su lectura otra cosa que no fuera belleza, emoción y humanidad profunda. Si otros más sesudos ven otra cosa…

  3. Te doy la razón en toda. Los artículos que tachan a Lorca de fascista perpetrados por ese «loquesea» (me niego a llamarlo profesor universitario o a decir su nombre) son indignantes. Y demás están muy, muy, muy mal escritos. Ni el fondo ni la forma se sostienen por ninguna parte. Indignante, sin duda.

  4. Tienes razón. Yo tampoco quiero nombrarlo porque sería darle lo que no tiene. Yo también he leído su artículo y es farragoso, hueco, dogmático y mal escrito. Un abrazo Juan Antonio y gracias por dejar tu opinión que es siempre bienvenida.

  5. Manchar la memoria de quienes fueron los que más lucharon -con la palabra- por la libertad,la promoción de la cultura en las clases más desfavorecidas…
    Y luego hablan de olvido y concordia…
    Cada día se apaga un poco más mi fe en la tolerancia y el diálogo en este país…

  6. Marisa, me cuesta hablar de esto mucho.
    Lorca forma parte de la herencia familiar, a García Montero lo admiro. Sin embargo la información dada por «El país» no es del todo cierta. He leído información en otros sitios y no me coincide. El citado profesor es bastante impresentable, pero no es un facha, no lo es, es otra cosa, pero no facha. Y creo que la carta de Montero al citado periódico contenía palabras innecesarias.
    Al final algo que debía resolverse en el ámbito del trabajo ha salido de allí y con el peor de los resultados.

    Me da tanta pena que Montero no esté en la universidad. Me ha dado tanta pena todo el asunto.

    No me atrevía a dar mi opinión, pero en tu página me atrevo.

    Un beso,

    Marta

  7. Gracias Marta. Me agrada enormemente que digas que aquí te atreves… ¡Qué satisfacción me das! La palabra libre es un lujo y el derecho a ejercerla casi un deber.
    Yo he leído el artículo y no, no es un fascista, pero tiene un grave problema de dogmatismo y aplica unas teorías reduccionistas que son muy peligrosas y no tienen rigor literario, sólo sociológicas, y perfectamente rebatibles. Es un tema espinoso pero me duele que desde la propia izquierda salgan esas visiones desvirtuadas de Lorca, de Ayala y otros muchos.
    En fin, lo de Montero a mí no es lo que más me preocupa, como bien dices es algo interno a la universidad, si no que me apena ver el nombre de Lorca al lado de la palabra «fascista», me da «dolor de corazón» que diría mi abuela.
    Gracias por opinar porque si no hablamos, si no damos nuestra versión todos perdemos amplitud de miras, y ya tuvimos muchos años de estrechez y adocenamiento, ¿verdad?
    Da gusto tenerte por aquí y que te sientas libre. Un beso muy fuerte querida Marta.

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