Decepciones y esperanzas.

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Llevo toda la vida marchándome sin despedirme, por la puerta de atrás, sin hacer ruido, cargando con las culpas y los miedos en mi maleta llena de tristezas. Esta vez no me voy, me quedo aquí, mirando cara a cara , aceptando la vida como viene, escribiendo de las cosas que me importan, sin miedo, sin más autocensura que mi propia honestidad.
La decepción tiene un sabor a cieno, a barro y sangre seca. Pero nos muestra el lado que no quisimos ver, la cara oculta, la esquina sucia y gris de la que siempre huímos. Es duro reconocerse en las derrotas, saber que todo ha sido en vano, que tus sueños son sólo hojas muertas flotando en un charco… No es fácil aceptar que nos equivocamos, que abrazamos a quien no quería ser abrazado, que nos confundimos de puerta y nos sentamos a una mesa donde no éramos bienvenidos.
Este nuevo año que ya llega tendré como prioridad saber de dónde sopla el viento norte y alejarme de él cuando le sienta respirar, aleteando con su gélido murmullo cerca de mi cuello desnudo. Buscaré el viento del sur, cón su cálido aliento de libertad. Escucharé sólo a los que merecen ser escuchados, y abrazaré a los que esperan mi abrazo y lo saben apreciar. Dejaré volar mis palabras-pájaro, mis palabras-mariposa, y no dejaré que se posen en las ventanas grises de los que quieren ensuciarlas con sus mentiras, su doble moral y su falsedad. Aspiraré, como siempre, a que se haga justicia, a que nadie pise y enfangue la preciada memoria de los míos, a que me rodee la buena gente que se la juega para que el mundo cambie un poco, desde el anonimato y la dignidad. Esperaré que llegue aquello que no llega, con la inocencia de la primera vez. Seguiré creyendo en la fuerza de la palabra y en la necesidad que todos tenemos de ellas para alimentarnos y alimentar nuestros sueños, y nuestras creencias, y nuestras utopías. Las palabras dan vida y cuerpo a las ideas, con ellas afrontaré este nuevo año dispuesta a seguir el camino de piedras, guijarros, pedruscos o suave arena que , cada día, hacemos al andar.
Y tendré un sueño, albergaré una pequeña esperanza de que, tal vez este año, la verdad que muchos callan en tantos lugares olvidados, por fin pueda ver la luz, y así la «mala gente que camina apestando la tierra» muestre su rostro real, ese que ahora esconden bajo un velo de quita y pon que les permite mentir impunemente y, aun así, seguir sonriendo….
Porque a pesar de las decepciones me quedo con la esperanza, esa frágil criatura que late entre mis manos y me hace ser quien soy.

4 opiniones en “Decepciones y esperanzas.”

  1. Sabia decisión, querida Marisa, no se puede decir a todo que sí cuando la respuesta ha de ser negativa. Disfruta mucho de la vida, de tus letras y camina con la mirada al frente, nadie tiene que esconderse de nada ni de nadie.
    Te deseo para este próximo año que está apunto de comenzar, una gran felicidad y sobre todo, salud… mucha salud…
    Un beso.

  2. ohh ke bonito Marisa!! espero ke este año te traiga muchas sonrisas, alegrías y ganas de vivir 🙂 un besito y feliz 2010!!!!

  3. hola mamá, te queria decir que te quiero más que a mi vida. aunque a papá también le quiero tanto como a ti, queria decirte que admiro mucho lo que haces en general. tu sabes que para mi eres uno de los puntos de apollo más grandes que tengo y que todo lo que me preocupa te lo puedo contar. muchas gracias por ser mi mamá.
    tu hija,
    irene.

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