Esperanza

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Entre los poemas de mi abuelo hay uno que me emociona especialmente. Se titula Esperanza, y cuando pienso en las crueles circunstancias en las que fue escrito ( cárceles, muros, cadenas, hambre, miseria y silencio…) mi corazón helado llora de impotencia. Nunca le conocí. Murió cuando yo aún no había nacido, mermado por las penas y las vicisitudes del franquismo. Los que tuvieron la suerte de conocerlo siempre le describían como un hombre bueno (en el sentido machadiano de la palabra), divertido, alegre, sensible, y con «duende». Siendo yo pequeña mi abuela me adormecía recitándome sus poemas, y manteniendo viva su memoria en mi corazón infantil. Pasaron los años y su legado «poético» siempre estuvo conmigo. Algunos pueden mostrar con orgullo viejos tesoros familiares de enorme valor, que ennoblecen su salón familiar; otros enriquecen su patrimonio gracias al patrimonio que les dejaron los suyos. Yo no tengo tierras, ni blasones, ni joyas. Ellos nada me dejaron porque todo lo perdieron. Todo menos la dignidad, y la esperanza…
Gracias abuelo, por dejarme como herencia tus palabras.

ESPERANZA.
Iba lento el peregrino
Con tranquilo caminar;
el polvoriento camino
largo y blanco se perdía.
Iría a dar a la mar
pero el mar no se veía.

Parándose a descansar
el peregrino rezaba:
¡Señor, me canso de andar
y esta senda no se acaba!

Pero seguía,seguía,
siempre camino del mar,
aunque el mar no se veía.

«Con el alma a tientas» Poemario a dos voces. Manuel de la Peña Piñeiro y M.Luisa de la Peña Fernández. ed. La Factoría de ediciones.

6 opiniones en “Esperanza”

  1. La verdad es que mucho de lo que soy, y mi amor por la literatura se lo debo a mis abuelos. Es lo que tenían y lo que me dejaron. Gracias por tus palabras. Un abrazo Juan Manuel

  2. No olvides nunca, tú eres su legado…
    «Desde mi pequeña vida
    te canto
    hermano
    y lloro tu sangre
    por las calles derramada
    y lloro tu cuerpo
    y tu andar perdido.

    Ahora estoy aquí
    de nuevo contigo
    hermano.
    Tu sangre
    es mi sangre
    y tu grito se queda
    en mis pupilas
    en mi cantar mutilado.»
    Margarita Carrera

  3. Me sé parte de un árbol hecho con las raíces de los que me precedieron. El tronco firme, recio y nervudo de mis abuelos- que tanto sufrieron-, y las ramas que extiendo ahora yo para sostener los tiernos brotes que son nuestros hijos…

  4. La verdad es que crecí entre poemas y política, que no tienen nada que ver pero me hicieron tomar partido por la belleza, la justicia y el pensamiento libre.Soy una soñadora y una utópica sin remedio. Como mi abuelo…

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