No sellaréis mi voz

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Vosotros, descendientes,
heredaréis la voz amurallada,
la despojaréis de todas las cadenas,
la gritaréis al viento,
y la lanzaréis de nuevo a la mañana.

Sanarán las heridas,
ya no habrá más rencores.
Se abrirán las ventanas.
Entrarán los silencios
y saldrán las palabras.

Marisa de la Peña. Poemario a dos voces. «La voz libre» ed. La factoría de ediciones

Mi familia nunca me habló para inculcarme odio ni venganza, sólo para revelarme la verdad, su verdad, la que otros, desde sus posiciones de poder y gloria les obligaron a mantener callada y oculta. Porque la verdad, como dice el Evangelio, «nos hará libres», y el silencio, por muy conciliador y apaciguador que parezca, sólo alimenta el miedo y consume los corazones de los que callan.
Comprendo a los que prefieren guardar silencio, porque no todas las situaciones fueron iguales, y hubo quien pudo rehacer su vida y restañar sus heridas al calor del hogar y del mutismo familiar, pactado para no sufrir y no hacer sufrir a los que vinieran; pero que también comprendan a los que no quisieron hacerlo y a los que no queremos hacerlo ahora. Para algunos el silencio fue un bálsamo, un refugio para olvidar. Otros no pudieron hacerlo porque no les dejaron pasar página, porque les negaron la casa, la hacienda, la patria, el derecho a ver crecer a sus hijos y a sentarse con ellos, a olvidar…

20 opiniones en “No sellaréis mi voz”

  1. Querida mía: he ido, he leído y ahora comprendo… No sufras. Tú tienes todo el derecho a homenajear a los tuyos y a su causa siempre que quieras. Y a idealizar a tu abuelo, que no te dejó en herencia su derrota sino su esperanza, su poesía y sus deseos de libertad y tolerancia que tú tan bien practicas. En tu casa se sufrió mucho, lo perdieron todo, yo conocí muy bien a tu abuela, era magnífica:fuerte, luchadora, culta, inteligente y derramaba amor por los poros de la piel. A tu abuelo lo conocí menos porque pasaba muchas temporadas en prisión y luego se puso muy enfermo. Pero cuando estaba en casa siempre recitaba y cantaba, y tocaba la guitarra y era la sonrisa hecha hombre. Cuando decidiste volver a escribir fue para reeditar los versos dormidos de tu abuelo y con ellos llegó tu obra, de la mano, con este poema que nos leíste a tu tío y a mí una tarde de hace dos años. No dejes que te hagan daño, vuela por encima de la infamia y de la incomprensión. Ellos lo hicieron y tú también lo harás. Tu labor para rescatar la memoria, tu empeño es digno de admiración, y lo sabes. Muchos te lo han reconocido, no sólo los que te queremos ( periodistas historiadores, la asociación de expresos, y un largo etc que no voy a nombrar pero que tú sabes bien)
    Perdona si me extiendo pero me duele ver sufrir a quien no lo merece. Este es tu rincón de palabras y se lo dedicas a ellos porque quieres y porque lo merecen.

  2. Ay Blanca, si es que me has pillado en un momento de debilidad y ahora que te leo pienso que sé quién soy, de dónde vengo y cuál es mi herencia y la que quiero dejar a mis hijos: el amor por la cultura, el respeto a los derechos humanos, la justicia y la historia de los que me precedieron. Me gusta saber, y que mis hijos sepan, cómo se salvó la biblioteca familiar, y por qué parte de la familia vive en Francia, y por qué y cómo se salvaron unos y otros desaparecieron para siempre de nuestras vidas. Me gusta no tener miedo y explicar con la misma naturalidad que un judío superviviente del holocausto explica a los suyos el horror vivido para que nunca vuelva a pasar. Ella me pidio que lo explicara, que lo contara… Y en eso estoy. Gracias por escucharme.

  3. Querida compañera y amiga: como historiador memorialista que soy me parece indignante que haya quien considere chirigota y motivo de ironía y sarcasmo burdo que haya personas empeñadas, pese a todo, en rescatar la memoria de los suyos y dar luz a los que durante tantos años vivieron en la sombra, y voz a los que permanecieron décadas callados. Como amigo me indigna todavía más ese aire de superioridad que se gastan algunos desde sus tribunas, «ja, ja , míralos como sufren por sus abuelitos, que pesados, que discurso tan poco elaborado, qué repetitivos, qué poco originales…» Es fácil desprestigiar. Lo difícil es respetar y comprender que hubo familias que no solo lo pasaron mal, como todos, si no que fueron cruelmente represaliados, despojados de sus bienes, torturados, perseguidos por defender esa democracia de la que ahora todos disfrutan sin saber cuántos dieron su vida por seguir defendiéndola cuando nadie lo hacía. Tu abuelo fue uno de ellos, un gran hombre, un resistente pacífico y un luchador en la sombra por el derrocamiento de un régimen fascista y dictatorial. Sabes que en Francia le hicieron un homenaje y se leyeron sus versos el día de su muerte. Aquí no pudieron hacerlo pero tú les has resarcido bien. Y tienes que reivindicar su memoria y su labor. ¡Faltaría más!

  4. La verdad es que acudí a vosotros porque me hundí. No pude evitar sentirme herida, como si mi dolor, el dolor de los míos no fuera sino algo sucio y aburrido, indigno de los grandes estetas… Ya pasó. He intentado ser discreta pero necesitaba que supiérais, al menos los que tanto me habéis ayudado cuando no había blog, cómo me sentía. No imaginaba que vendríais tan pronto a reconfortarme, je, je.
    Al final todo vuelve a su cauce. Un abrazo «historiador apasionadao». Pásate por Todos los rostros, te gustará la ardua labor de Paco.

  5. Querida Marisa: Me hubiera encantado leer los dos textos que me faltan de este blog, pero he comenzado por aquí, y no puedo por menos, que decirte que tu historia es la historia de muchos otros, en la que me incluyo. Mi abuelo no era poeta. En realidad era un rojo que luchaba por su familia y después por su vida. Se salvó. En mi casa siempre se respiró ese silencio de miedo por un lado y de verdad en la intimidad. Fueron contándome la historia a retazos, como si estuviera cosiendo una colcha a pedacitos. Pero al fin logré terminarla y aunque yo sé dónde están enterrados mis abuelos, me gustaría saber dónde están todos aquellos abuelos, y antes padres, aún sin haber podido disfrutar de ello. Intento mantenerme al hilo de las noticias, y me indigno tanto con algunas que lo único que me queda es apoyar a gente como tú. En fin…parece mentira que todavía estemos en este punto.
    ¡Queda tanto camino por delante!
    Un fuerte abrazo.

  6. Gracias por tus palabras Carmen. Me he sentido dolida por un texto en concreto y por una alusión a los que hablamos de nuestros abuelos. Tú siempre eres un bálsamo para mí y me alegra en el alma que vengas a leerme. Es triste que gentes que no te imaginas hagan afirmaciones tan gratuitas sobre el dolor delos demás. Un abrazo grande y sincero queridísima Carmen. Te aprecio mucho y de verdad.

  7. Ni una sóla de nuestras preciadas lágrimas, ni un mínimo desaliento, ni siquiera una breve ráfaga de ira merece ese coro de grillos que patéticamente intentan ocultar la verdad. Esos «neocom» de melenita cuidada y ridícula, esos «historiadores» o «biógrafos» que se inventan la historia para justificar lo injustificable, esos jerarcas de la iglesia oficial que habitan en las cavernas del odio y la hipocresía sólo merecen la transparencia de nuestra risa. Imagínatelos todos juntos frente a ti, frente a nosotros…no son nada, no son nadie que nos pueda interesar. Ofende quien puede, no quien quiere. Nosotros a lo nuestro: a recuperar la memoria colectiva, a dignificar a los que sufrieron persecución y muerte, a sacar a la luz los hermosos recuerdos de los que amaron la libertad, de los que lucharon por una vida más humana. Afortunadamente, aunque les pese a los grillos, ni nos pueden meter en la cárcel, ni se puede ocultar la verdad. Que se….pues eso.
    Un abrazote.

  8. Querido Daniel, gracias por tus palabras… Como ya he dicho en otros comentarios , no puedo evitar que me afecte la actitud de superioridad o desprecio, aunque sea con palabras muy bien dichas y sintaxis perfecta. Pero tienes razón. Nosotros a lo nuestro. Y ahora lo retomaré con más ganas y más fuerza.Porque me queda mucho, mucho, por contar. Un abrazo y un placer tenerte por aquí.

  9. Qué frase tan maravillosa de un hombre tan comprometido y luchador como Casaldáliga…
    «Derrotados de una causa invencible», precioso y cierto. Gracias.
    Tu voz siempre es bienvenida a este rincón de palabras.

  10. Sí pero el silencio debe ser resultado de la libertad, no de la coacción. Si yo quiero callar tengo derecho a hacerlo, pero si quiero contar lo que me ha ocurrido y no me dejan, si amurallan mi voz, si me sellan los labios, entonces ¿cuánto vale mi silencio? La palabra verdad es espinosa, es cierto. Me cuesta utilizarla, es cierto. Por eso hablo de «su» verdad, refiriéndome con ello a su experiencia, a la realidad de su cautiverio, su despojo, su exilio, su condena a muerte, su pérdida de libertad, hogar y hacienda, la quema de «sus» libros, el expolio de «sus» bienes, la separación obligada de «su» familia. Esa fue «su» verdad y así me la contaron. Cuando te condenan al silencio, cantar al viento es toda una victoria…
    Un abrazo Pablo. Gracias por venir a leer un rato y participar en mis reflexiones.

  11. Completamente de acuerdo contigo. El silencio elegido es respetable, e incluso a veces más revelador, pero el obligado, el que nace de la coacción y de la violencia ejercida sobre el que habla ese es cruel y hay que denunciarlo, siempre. Tengo en mis manos el libro Poemario a dos voces, y leo un verso de tu abuelo que me conmueve…»muros de ladrillo, tapias de silencio».
    ¡Qué bien que su nieta dejara volar todas las palabras que a él le costaron tanta cárcel!
    Un abrazo

  12. » Canta niño mío, que tu voz de plata alegre las horas de mi cautiverio» Recuerdo ese poema. Para él la voz, la palabra, era lo único que no pudieron quitarle. Le obligaron a callar, le condenaron a muerte, le confiscaron sus bienes, le apartaron de su familia, que marcho lejos, y a la que nunca volvió a ver. Me enseñaron que la libertad y la palabra eran los bienes más grandes que puede tener un hombre, eso y la máxima machadiana de que ningún hombre vale más que otro… Mi abuelo fue para todos nosotros un referente moral y vital y siempre sentimos que, de un modo u otro, nos lo habían arrebatado.
    Un abrazo

  13. Sólo a ti se te ocurre meterte en un blog de un nostálgico del régimen y dejarle un comentario, y encima con tu nombre. Los nietos de los próceres del régimen también tienen sus blogs y cuentan lo que han vivido: fueron los vencedores, Marisa y no van a renegar de sus abuelos. Nunca pedirán perdón `porque no creen que hicieran nada malo y piensan que la gente como tus abuelos sobraba en la patria creada por el dictador. Así que deja que sigan en su mundo y no te empeñes en convencerles porque no van a entender tu lenguaje y te despreciarán como ya te ha ocurrido. Déjalo estar. Tú en tu sitio y ellos en el suyo

  14. Lo sé. Me dejé llevar y le deje un comentario, pero era conciliador… en fin. Sus insultos, eso de llamarnos «miabuelistas» o «enjambre de nietos buscahuesos» y decir que mi inteligencia dejaba mucho que desear no me importa. Lo que me duele es que nunca se cerrarán las heridas porque piensan que queremos venganza no entienden que sól queremos justicia , comprensión y reparación moral, porque económica es imposible…
    Lo dejaré estar. Como tantas cosas.

  15. Bello grito rasgado para aquellas personas que nos negamos a pasar la página la mismo ritmo que lo políticamente correcto nos indica, espero que broten las letras y que empujemos los silencios.

  16. Ernesto, bienvenido y muchas gracias. Cuantas más voces cantan libres, más se indignan algunos bajo falsos pretextos de no reabrir heridas… Empujaremos los silencios, claro que sí. Nos queda la palabra…
    Un abrazo

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