Las voces y los ecos

«A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho, solamente, entre las voces, una.» A.Machado

Se han callado las voces, todo está en calma.
Sólo el silencio acompaña la paz en que ahora habito.

Ha cesado la loca algarabía. No hay llamadas, no hay cartas.
Sólo escucho tu voz en la quietud total que ahora me abraza.

El amor es experto en silencios oportunos…
Pero sabe bien escoger las palabras necesarias.

Y entonces, envueltos en la rítmica cadencia de la voz amada,
podremos de nuevo renacer de nuestras olvidadas cenizas.

6 opiniones en “Las voces y los ecos”

  1. Que delicia locura es esa pasión silenciosa del amante, cuando los demás no existen, cuando sólo se siente una voz, que no necesitas que hable…
    … Pero con el tiempo conviene que hable, porque la pasión es fugaz y las miradas se vuelven confusas y el amor se hace egoísta. Así que el amor añejo hay que regarlo denuevo de caricias, pero también de palabras.

    Por cierto, Marisa mira esta web en la que hacen una entrevista a Juan Kalvellido y al final del todo se cita tu blog (este blog) y tu trabajo sobre la Memoria…

    http://www.tlaxcala.es/detail_artistes.asp?lg=&reference=162

  2. «Yo también pienso en mí cuando te sueño y robo al tiempo
    todas mis edades para poblar mis íntimas moradas…»

    DESNUDO

    El cielo de tu tacto
    amarillo cubría
    el oculto jardín
    de pasión y de música.
    Altas yedras de sangre
    abrazaban tus huesos.
    La caricia del alma
    -brisa en temblor- movía
    todo lo que tú eras.
    ¡Qué crepúsculo bello
    de rubor y cansancio
    era tu piel! Estabas
    como un astro sin brillo,
    recibiendo del sol
    la luz de tu contorno.
    Sólo bajo tus pies era de noche.
    Eres cárcel de música
    de la música presa,
    que intentaba escapar
    en cada gesto tuyo,
    pero que no podía salir
    y se asomaba como un niño
    a los cristales de tus ojos claros.

    Manuel Altolaguirre

  3. Me quedo con éste, de estos últimos escritos; de tus últimas palabras… «silencios»…

    Es en la contradicción donde me encuentro, y cuando me encuentro, me hago más fuerte. Sé que me entiendes. Un beso de fortaleza y ternura. Te quiero .

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