Después de las guerras…

Que en las guerras no hay malos ni buenos, sólo víctimas
es un viejo adagio que todos sabemos…

Pero, cuando la guerra acaba,
hay vencedores y vencidos,
y unos arrastran a los otros por el fango y la sangre
y se regodean en su sufrimiento,
como plato final de su victoria
(fría venganza en corazones de piedra).

Y la derrota sabe a desesperanza
y a amargura, gota a gota tragada
(hora a hora,
día a día
año a año).

Lo saben los galos,
y los íberos,
y los troyanos
y los nubios,
y los cátaros…
y muchos españoles.

1) ADAGIO. (Del lat. adagium.) m. Sentencia breve, generalmente moral. II Proverbio.

10 opiniones en “Después de las guerras…”

  1. Me gusta tu reflexión. Rotunda, en estos tiempos de pies de plomo… Se habla mucho de que todos fueron iguales. Aunque algunos tenemos bastante claro quiénes fueron las víctimas y quiénes los verdugos , sea donde sea.
    Un abrazo.

  2. Completamente de acuerdo contigo. Sabes bien que yo no soy amiga de los dogmatismos ni de los maniqueísmos, pero no se puede igualar lo inigualable… Casos aislados de buenas y malas personas hay siempre. Pero el proceso de aniquilación y genocidio que sigue a las guerras una vez concluidas , ejercido siempre por los vencedores, es diferente y es lo que debemos denunciar.
    Gracias por tu opinión y tu comentario.

  3. La historia siempre la escriben los vencedores y en ella se demoniza a los vencidos, o se les ningunea, minimizando su sufrimiento. A los verdugos no les gusta reconocerse como tales y siempre esgrimen el discurso de que era su deber, eran tiempos revueltos o ellos también hicieron lo mismo… Un texto para relexionar. Reflexionemos, aunque siempre lo hacemos los mismos, je, je…

  4. Ya sabes que siempre he sentido debilidad por los vencidos, vengan de donde vengan… Cuando un hombre inocente sufre todos los demás hombres sufren con él un poco, aunque ni siquiera lo sepan. Si no lo hacen, si son capaces de no conmoverse ante la crueldad o la injusticia, a lo mejor no son tales, y sólo lo parecen. Cuando nos despojamos de la capacidad de sufrir con otros, de la compasión y la empatía, entonces, en mi opinión, nos despojamos de nuestra humanidad y Hobbes vence a Rousseau…

  5. La historia, la oficial, la Historia de los anales, la cuentan los vencedores. Es una prerrogativa que va unida al vencedor, es el pago obligado por la derrota. El vencido nunca tiene voz en la historia, queda acallada en la derrota, y así la derrota se eterniza y lastra el futuro del vencido. La historia es un relato interesado de acontecimientos pasados y para los derrotados: la omisión. Sólo nos queda esperar que otros que lo vivieron o las generaciones venideras tengan el valor de poner en duda la historia oficial y hagan justicia a los derrotados.

  6. La historia de la humanidad está llena de derrotados, de humillados, de vencidos. Pero, poco a poco hay verdades que acaban saliendo a la luz y debemos contribuir a que así sea, sin rencores, sin revanchas, con serenidad y dignidad.

  7. Gracias a ti por tus palabras. sabes como historiador, cuantas falacias se han contado, cuántas mentiras. Pero la voz es nuestra y no pueden sellar nuestros recuerdos. El único homenaje que puedo hacerle a los míos es recordrlos y contar su historia. Sigo en ello y me queda mucho pero mucho, por contar.
    Gracias por tu magnífica labor en todos los rostros, que contribuye a dejar que la verdad se abra paso, pese a quien pese.

  8. Gracias, Marisa, por tu amable comentario hacia esa entrada mía que recoge un relato que he querido rescatar ahora de la novela de la que forma parte. Leo tu texto y a pesar de que estoy de acuerdo contigo, en las guerras hay vencedores y vencidos, siempre he creído que las palabras de Manuel Azaña resumían muy certeramente lo que debe seguir a cualquier guerra: «paz, piedad y perdón.» Dicho esto, también sostengo que si los militares golpistas no se hubiesen rebelado contra la República, aquí nos hubiéramos ahorrado mucho sufrimiento todos.

  9. Muchas gracias a ti por tu visita y tu comentario. Completamente de acuerdo. La posguerra española fue un claro ejemplo de represión, vwenganza y exterminio del contrario. Vengo de una familia que se vio diezmada y perseguida y sabemos bien lo que fue aquella barbarie. un abrazo y seguiré leyendo tu trabajo porque me interesa enormemente.

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