Filantropías

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«Mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía(…)»
A.Machado

A veces, amo al hombre…
Lo miro en su infinita fragilidad, inmensa…
En su hambre, en su memoria,
en la luz que ha perdido.
Lo miro, y me conforta
saber que estamos, todos,
(el que más o el que menos)
luchando a dentelladas contra el mismo destino.

A veces, miro al hombre,
y me produce pena
y una inmensa ternura,
verlo tan aturdido.
Y quisiera abrazar a cada ser humano,
decirle: no estás solo.
Pero mi voz se ahoga.

¿Qué decirle a los otros en medio de las prisas?
Cada minuto es algo imprescindible.
No podemos gastarlo, malgastarlo, perderlo.
Esclavos de un horario
hemos perdido el ritmo de la vida,
el que imponen las hojas cayendo del ramaje,
el de la lluvia fina
mojando lentamente cada palmo de tierra,
el del sol que declina,
el del amanecer insobornable.
Porque, pese a Neruda,
hemos perdido todos los crepúsculos,
buscando una alborada inexistente.

15 opiniones en “Filantropías”

  1. Necesaria reflexión, debemos recuperar el tiempo de la pausa, del silencio, y por qué no, de la soledad y la introspección. Y también es una gran verdad lo de conectar con los ciclos de la naturaleza, porque quizás hayamos perdido la noción absoluta de que formamos parte de ella. Un abrazo.

  2. Un poema realmente bello y emocionante. Cierto que hemos cambiado el ritmo del tiempo y ahora transcurre al margen de las estaciones, del día y la naturaleza. Ahora vamos a golpe de reloj, ese invento nefasto que nos esclaviza. Un abrazo muy fuerte y admirado.

  3. Y, sin embargo, estamos tan solos que necesitamos sentir que formamos parte de ese mismo cuerpo que llamamos humanidad. Y, sin embargo, estamos tan solos…

    Bello poema, Marisa. Un abrazo.

  4. ´Bellísimo poema, querida Marisa. Perdimos ese ritmo de lluvia fina, sí, pero tendremos que recuperarlo si, pese a lo creado, y con ello, queremos sobrevivir.

    Un abrazo de admiración profunda y cariño hondo,
    Izaskun

  5. ¿Alguna vez convertiremos ese «a veces» en una totalidad constante? Ojala que así sea, bastará que cada uno de nosotros pongamos nuestro pequeño grano de arena para convertir este planeta en un lugar habitable.
    Me ha encantado tu poema, Marisa, y por él, te felicito.
    Besos.

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